Salud Pública y Medicina Interna

Un Mundo en Peligro

Informe Anual sobre preparación mundial de las emergencias sanitarias. El GPBM (Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial), convocado por el Banco Mundial y la OMS. Prólogo del Informe (Septiembre de 2019)

PRÓLOGO (resumido): Si bien la enfermedad siempre ha formado parte de la experiencia humana, una combinación de tendencias mundiales, que incluye en la ecuación la inseguridad y fenómenos meteorológicos extremos, ha incrementado el riesgo. La enfermedad en el desorden aprovecha la situación: los brotes han ido en aumento en las últimas décadas y el espectro de una emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte. Nos enfrentamos a la amenaza muy real de una pandemia fulminante, sumamente mortífera, provocada por un patógeno respiratorio que podría matar de 50 a 80 millones de personas y liquidar casi el 5% de la economía mundial. Una pandemia mundial de esa escala sería una catástrofe y desencadenaría caos, inestabilidad e inseguridad generalizadas. El mundo no está preparado. Los brotes afectan más intensamente a las comunidades con menos recursos, dada su falta de acceso a los servicios de salud básicos, agua limpia y saneamiento; ello agravará la propagación de cualquier patógeno infeccioso. Los factores amplificadores de las enfermedades, como el crecimiento demográfico y las consiguientes tensiones sobre el medio ambiente, el cambio climático, la densa urbanización, los incrementos exponenciales de los viajes internacionales y la migración, ya sea forzada o voluntaria, incrementan el riesgo para todas las personas, en todas partes. Los dirigentes de todos los niveles detentan la clave. Es responsabilidad suya dar prioridad a la preparación con un enfoque pansocial que garantice la participación y protección de todas las personas. El mundo necesita establecer de forma proactiva los sistemas y compromiso necesarios para detectar y controlar posibles brotes epidemiológicos. Tales actos de preparación constituyen un bien público mundial que debe promover de forma constructiva la colaboración de las comunidades —ya sean locales o internacionales— en la preparación, detección, respuesta y recuperación. Durante demasiado tiempo hemos permitido que se suceda un ciclo de pánico y abandono en las pandemias: prodigamos esfuerzos cuando surge una amenaza grave y nos olvidamos rápidamente cuando la amenaza remite. Ha llegado el momento de actuar. La Junta promocionará su labor al más alto nivel para que los compromisos continuados y sostenidos —políticos, financieros y sociales— ocupen un lugar prominente en la agenda política y para fomentar la rendición de cuentas con respecto a su cumplimiento*.

* Harlem Brundtland  (Copresidenta-Antigua Primera Ministra de Noruega y ex Directora General de la OMS)  y Elhadj As Sy (Copresidente-Secretario General de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja).

En esta sección presentamos una serie de informes, datos y comentarios que son inherentes a la Salud Pública y a la Medicina Interna.

Enfermedades Desatendidas u Olvidadas

Enfermedades desatendidas u olvidadas son aquellas que involucran a grupos poblacionales amplios y que son estudiadas por pocos investigadores ya que no se dispone de los recursos económicos necesarios para mejorar y aumentar el conocimiento. Esta situación se verifica en las sociedades no desarrolladas o en vías de desarrollo, a diferencia de lo que sucede en las sociedades desarrolladas, hecho que revela un desequilibrio entre las necesidades de las poblaciones afectadas y la investigación de esas patologías prevalentes.

Hay estudios que revelan que por cada año de vida potencial perdido en el mundo desarrollado, se gasta más de 200 veces lo que se gasta por cada año de vida potencial perdida en los países no desarrollados, desfavorecidos en investigación y en asistencia médica. Por otra parte, en éstos últimos cerca del 60% del financiamiento de la investigación proviene de los países  industrializados. El panorama patológico está determinado por la “transición epidemiológica”, consistente en que las enfermedades transmisibles persisten, pero también existe la tendencia ascendente de las enfermedades crónico-degenerativas (sobre todo cardiovasculares), las neoplasias malignas y los accidentes, es decir patologías no transmisibles que son las causas de mortalidad más frecuentes en los países industrializados, a pesar de compartir ciertas enfermedades transmisibles (Tuberculosis, VIH-SIDA, neumonías, entre otras).

La globalización y las migraciones explican que hoy patologías de diversa índole a través de los enfermos estén repartidas por todo el mundo, lo que exige del médico una ampliación de sus conocimientos. Un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos y Mundo Sano mediante un cuestionario a estudiantes de sexto año de medicina de varias universidades de Madrid sobre las cinco enfermedades más importantes de este grupo en España (Chagas, Hidatidosis, Leishmaniasis, Dengue y Estrongiloidiasis), reveló que sólo un 9% de los 100 estudiantes encuestados respondieron correctamente a más de la mitad de las preguntas (El País, 3 de mayo de 2017).

Con la reciente aparición de la pandemia por coronavirus Covid-19, clínicos, epidemiólogos, virólogos, y otros expertos, señalaron con énfasis la permanencia de estas enfermedades descuidadas u olvidadas que incluso tienen mayor morbilidad y mortalidad que el Covid-19. La crítica se fundamenta en base a situaciones muy concretas y verificables. La Tuberculosis es desde tiempos remotos la enfermedad infecciosa de mayor difusión en el mundo, pero hoy puede ser diagnósticada sin mayores dificultades y tratada convenientemente, hecho que no sucedía hasta las primeras décadas del siglo pasado, sin embargo más de un millón y medio de seres humanos mueren cada año en todo el mundo debido a esta enfermedad, cuando en realidad esas muertes podían haberse evitado, de allí que se trate de una enfermedad con grandes connotaciones políticas y cuya realidad se ha silenciado. En su gran mayoría los enfermos tuberculosos son pobres, padecen desnutrición, hacinamiento, y hasta asociaciones morboas. En el caso de los virus, es sabido que pueden mutar, como sucede con el virus de la gripe. En la Argentina (país sojero) se han denunciado epidemias de gripe originadas en “feedlots” (donde el ganado es encerrado en hacinamiento, come el forraje soja y elimina allí sus deposiciones). También el Dengue y el Sarampión son enfermedades cuyas cifras van en ascenso e incluso reciben escasa atención de los medios. En este listado podemos incluir a varias otras enfermedades mucho más difundidas que el coronavirus, con mayor morbilidad y mortalidad, donde la prevención y el tratamiento podrían ejercerse con gran eficacia, pero no reciben por parte de los gobiernos la atención que merecen porque fundamentalmente son enfermedades sociales.

Sabemos que el sistema sanitario de un país no está directamente relacionado con el PBI, la prueba es que hay países en vías de desarrollo con mejor sistema sanitario o buena salud poblacional que otros catalogados como desarrollados y que incluso son potencias. La duda se plantea si en esta actitud o gestión de la salud de un país no existe un sesgo de discriminación social o una manifiesta disposición eugenésica.

La contaminación acústica y su repercusión en el ser humano.

La contaminación auditiva es la segunda causa de enfermedades por contaminación, detrás de la contaminación atmosférica, según  la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se considera que la actual es la más alta de la historia de la humanidad. El aumento de los decibeles en las ciudades atenta contra la calidad de vida, de allí la importancia del silencio.

Las 10 ciudades más ruidosas del mundo serían: Cantón (China), Nueva Delhi (India), El Cairo (Egipto), Bombay (India), Estambul (Turquía), Beijing (China), Barcelona (España), Ciudad de México (México), Paris (Francia) y Buenos Aires (Argentina). En el mapeo del ruido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay zonas que registran cerca de 80 decibeles, por encima de lo que se considera saludable, a pesar de que existe una legislación al respecto y que evidentemente no se respeta. Es conveniente implementar distintas medidas para reducir la contaminación auditiva, como la colocación de paneles fonoabsorbentes en los túneles, entre otras.a contaminación auditiva es la segunda causa de enfermedades por contaminación, detrás de la contaminación atmosférica, según  la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se considera que la actual es la más alta de la historia de la humanidad. El aumento de los decibeles en las ciudades atenta contra la calidad de vida, de allí la importancia del silencio.

Más allá de las diferentes patologías auditivas producidas por el ruido en exceso (Tinnitis, fatiga auditiva, hipoacusia, etc.) es necesario considerar los trastornos generales sobre el organismo como el insomnio, los problemas de aprendizaje, el stress, así como el riesgo de padecer hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares.

Adicción al Tabaco

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que se trate la adicción al tabaco como problema de sanidad pública. Las medidas recomendadas por la OMS has sido implementadas en Turquía y en segundo lugar en Brasil. Solo 23 países ofrecerían tratamientos al más alto nivel para dejar el tabaquismo, mientras que 116 países ofrecen algunos servicios, ya sea pagados o subvencionados en gran medida. En Medicina Interna se considera imperioso combatir esta pandemia.

Las 10 principales causas de muerte según la Organización Mundial de la Salud (OMS)

No hay duda que conocer las cifras anuales de muertes y sus causas en un país es uno de los indicadores más importantes para saber cómo afectan ciertas enfermedades a la población y evaluar la eficacia de los sistemas de salud. Es útil para que las autoridades sanitarias orienten las actividades futuras en materia de salud pública.

En los países de altos ingresos las enfermedades no transmisibles (ENT) son la principal causa de muerte y representan 9 de las 10 principales causas de muerte. Esto difiere sustancialmente con la situación de los países de bajos ingresos donde predominan otras patologías como causa de muerte. La infección VIH/sida ya no figura entre las 10 primeras causas de muerte a nivel global (OMS).

Yemen, país entre dos continentes: Oriente Próximo y África. Comparte fronteras con Omán y Arabia Saudita. Es el país más pobre de la región.

Yemen es una nación que pasa hambre, al menos la padecen tres cuartas partes de sus 28 millones de habitantes como consecuencia de la guerra entre los houties que ascendieron al poder luego de la Primavera Árabe (2011) con el apoyo militar de Irán, y la oposición apoyada por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Naciones Unidas considera que es un área muy insegura para prestar asistencia médica. Combates, campos minados, heridos, muertos y enfermedades.

La asistencia médica a menudo se realiza en hospitales de campaña. Médicos Sin Frontera (MSF) hace poco abrió un hospital en Mokha, con salas de internación, quirófano, terapia intensiva, pero no hallan personal médico que trabaje allí. Lo curioso es que Emiratos Árabes Unidos estaría pagando salarios a los combatientes y los equipa con cohetes y vehículos blindados de un millón de dólares  (The New York Times International. Weekly, 26/X/ 2018).

Epidemias del Siglo XXI: Malnutrición (Hambre, Desnutrición, Sobrepeso, Obesidad)

La Cumbre Parlamentaria Mundial contra el Hambre y la Malnutrición

Aumenta el número de personas que padecen Hambre. El Sobrepeso y la Obesidad afectan a la cuarta parte de la población mundial.

Se realizó entre el 29 y 30 de Octubre de 2018 la “Cumbre contra el Hambre y la Malnutrición” en Madrid, bajo la supervisión de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).  Se concluyó que es necesaria la participación de los Parlamentos para alcanzar consensos de Estado  así como presupuestos adecuados para asegurar el “derecho a una alimentación adecuada”. Los gobiernos y las sociedades deben articularse con las universidades, productores y empresas para alcanzar un sistema alimentario que sea más saludable, nutritivo y sostenible. En el origen del problema están los conflictos armados, las crisis sociales y la degradación de los recursos naturales.

Según un nuevo informe de ONU el hambre afecta a 821 millones de personas en el mundo. Para Unicef la nueva crisis de hambre pone en peligro la vida de millones de niños. Además 1 de cada 3 mujeres en el mundo presenta anemia crónica.

En la práctica hospitalaria las consecuencias del hambre y la malnutrición representan un flagelo que se exterioriza a través de numerosas patologías, que en ocasiones conducen rápidamente a la muerte. Resulta imperioso cuidar a estas poblaciones vulnerables y actuar con rapidez para evitar consecuencias mayores. La amenaza se cierne sobre cientos de millones de personas.

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