Panorama Mundial

Más allá del Covid-19, una nueva realidad sanitaria mundial

La nueva realidad sanitaria mundial evidencia cómo muchas enfermedades infectocontagiosas que estaban más o menos bajo control hoy resurgen, fundamentalmente por la desatención de las mismas, consecuencia de la prioridad y desvío de recursos para asistir el Covid-19, también por todas las consecuencias ligadas a la cuarentena de la población, entre otros factores.

El Covid-19 desvió la atención científica y política de la Tuberculosis, VIH y Malaria, entre otras enfermedades infectocontagiosas. Las cuarentenas,  sobre todo en África, Asia y América Latina, son barreras para que los pacientes viajen a los centros médicos ya sea para atenderse en busca de un diagnóstico o incluso para retirar los medicamentos que deben tomar con regularidad.  El enfoque de los centros médicos hacia el Covid-19 ha sido en perjuicio de las otras patologías, como ser en Rusia las clínicas de asistencia al VIH fueron reconvertidas en centros de testeo de coronavirus. Las restricciones de vuelos y navegaciones por mar limitaron el suministro de medicamentos en regiones carenciadas.

Se estima que en 2017 la Tuberculosis afectó a unos 10 millones de personas, cobrando 1,6 millones de vidas. Cifras más altas que la del HIV-SIDA, Malaria, Sarampión y Ébola combinados.

Las autoridades estiman que un 80% de los programas contra la Tubercuosis, el VIH y la Malaria a nivel mundial tienen interrupciones en las prestaciones. En la India se registra cerca del 27% de todos los casos de Tuberculosis en el mundo, y los diagnósticos habrían caído casi un 75% desde que comenzó la pandemia. En África Occidental se concentra el 90% de las muertes por Malaria en todo el mundo. Y las estrategias de prevención están frenadas por la cuarentena.

Según la OMS en pacientes con VIH-SIDA la interrupción por seis meses de la terapia antirretroviral puede conducir a 500.000 muertes adicionales, y también las muertes por Malaria podrían duplicarse, llegando hasta 770.000 al año.

La tendencia sanitaria actual conduce a un retroceso de años en la lucha contra estas enfermedades. A ello hay que sumarle el incremento contínuo de la pobreza en el mundo (acentuado por la pandemia) y su íntima relación con estas patologías. Tardanzas en la consulta médica, tardanzas en el diagnóstico y tratamiento, tardanzas en las medidas preventivas, todas constituyen una combinación catastrófica. Muchos expertos sostienen que no debe priorizarse la atención del Covid-19 sobre estas patologías sino que hay que prestarle atención a ambas.

Otro dato es que por la pandemia las farmacéuticas optan por fabricar test de detección de Covid-19, más costosos pero económicamente más redituables, dejando de producir los kits para estas enfermedades que no son tan rentables.

Según la OMS al menos 121 países habrían informado disminución de las consultas por Tuberculosis dese que comenzó la pandemia. Para la directora del programa de la OMS contra el VIH, la medicación estaría cerca de los que las necesitan si hubiera más laboratorios farmacéuticos y droguerías a nivel local.

Se trata de una realidad que gobernantes y muchos expertos parecen ignorar y cuyas consecuencias tanto en el corto como en el largo plazo serán desafortunadas para la salud de la población mundial.

Enfermedades transmisibles y el ECDC

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, es una agencia de la Unión Europea cuya misión es contribuir a la defensa de Europa contra las enfermedades infecciosas.​ El ECDC, creado en 2005, con sede central en Estocolmo (Suecia),  analiza e interpreta los datos de los países que integran la Unión Europea sobre 52 enfermedades transmisibles mediante un Sistema Europeo de Vigilancia. Unas 33.000 personas morirían al año por infecciones con bacterias que son refractarias a los antibióticos.

  • Escherichia coli resistente a las Fluoroquinas.
  • Acinetobacter resistente a los Carbapenems.
  • Staphylococcus aureus resistente a la Meticilina.

El problema de los gérmenes multirresistentes ya está globalizado y exige como prevención, por parte de los médicos mayor cuidado en la prescripción de antibióticos, así como una educación de la población para que evite la automedicación.

Más de tres millones de muertos por año por consumo de alcohol

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 3,3 millones de muertes se producen cada año en el mundo como consecuencia del alcohol. Su uso nocivo es causa de más de 200 enfermedades y trastornos. El alcohol como sustancia psicoactiva es capaz de producir dependencia y conlleva no solo perjuicios para el individuo y su familia sino también una carga social y económica que afecta a las sociedades. La OMS insta a los Estados miembros a asumir el compromiso de luchar contra este flagelo, y establece estrategias políticas e intervenciones de base que están destinadas a proteger la salud humana y la sociedad.

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