Panorama Mundial

2021 y la meta de vacunar a la población mundial

En la historia de la humanidad nunca existió tanta expectativa por concretar la vacunación masiva contra una enfermedad infecciosa como en estos días. La pandemia por Covid-19 es un hecho inédito. Mientras algunos países sufren la primera ola, otros ya van padeciendo la tercera ola, y hasta se habla de una cuarta ola, a lo que se suma los informes sobre mutaciones del coronavirus.

Más allá de las medidas de precaución social y de higiene individual, de los testeos, del sistema sanitario destinado al tratamiento de los enfermos contagiados, la elaboración de vacunas y la vacunación a nivel social trae aparejado ciertos problemas.

La falta de solidaridad de las naciones para combatir la pandemia es un hecho comprobado. No ha habido una genuina cooperación sanitaria, incluso en la compra de vacunas, donde unos países han acaparado en una cantidad por encima de sus necesidades reales, perjudicando a otros de bajos ingresos.

La crisis desencadenada se ha reflejado en todos los ámbitos, no solo en la salud y la economía, ha afectado la alimentación, el trabajo, la producción, la educación, la cultura, entre otros.

Es posible que en uno o dos años la pandemia logre controlarse, pero ya nada será igual, habrá un antes y un después en todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo la medicina, y la política a través de los gobiernos deberá rendir cuentas por lo que hizo y también por lo que dejó de hacer.

La Malnutrición en el Mundo

En el informe de la OMS del 1 de abril de 2020, aparecen una serie de datos y cifras sobre la malnutrición en la población mundial que merecen consignarse:

  • La malnutrición abarca la desnutrición (emaciación, retraso del crecimiento e insuficiencia ponderal), los desequilibrios de vitaminas o minerales, el sobrepeso, la obesidad, y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación.
  • 1900 millones de adultos tienen sobrepeso o son obesos, mientras que 462 millones de personas tienen insuficiencia ponderal.
  • 52 millones de niños menores de 5 años presentan emaciación, 17 millones padecen emaciación grave, y 155 millones sufren retraso del crecimiento, mientras que 41 millones tienen sobrepeso o son obesos.
  • Alrededor del 45% de las muertes de menores de 5 años tienen que ver con la desnutrición. En su mayoría se registran en los países de ingresos bajos y medianos. Al mismo tiempo, en esos países están aumentando las tasas de sobrepeso y obesidad en la niñez.
  • Las repercusiones en el desarrollo y las consecuencias de índole económica, social y médica de la carga mundial de la malnutrición son graves y duraderas, para las personas y sus familias, para las comunidades y para los países.

Todos los países del mundo están afectados por una o más formas de malnutrición. Combatir todas las formas de malnutrición es uno de los mayores problemas sanitarios a escala mundial. La pobreza multiplica el riesgo de sufrir malnutrición y sus consecuencias. Las personas pobres tienen una mayor probabilidad de sufrir distintas formas de malnutrición.

El 1 de abril de 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición 2016-2025. El Decenio ofrece la oportunidad  de luchar contra todas las formas de malnutrición y fija un calendario concreto de aplicación de los compromisos formulados en la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición de cumplir un conjunto de metas mundiales relativas a la nutrición y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la alimentación fijadas para 2025, así como de cumplir las metas pertinentes de la Agenda 2030 para el Desarrollo sostenible —en particular el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2 (poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible) y el ODS 3 (garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades).

Decenio de las Naciones Unidas de Acción sobre la Nutrición 2016-2025
Resolución WHA69.8

FAO/OMS Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2)

Pandemia: segunda y tercera ola

El mapa epidemiológico de la pandemia por Covid-19 revela distintas etapas evolutivas en el mundo. Mientras varios países y regiones no han superado la primera ola, otros están cursando la segunda ola y, también están los que contabilizan los muertos de la tercera ola, verificando incluso mayor letalidad, como es el caso de Irán. La nación persa es  uno de los países de Medio Oriente más afectados por la pandemia y, al igual que sucede en otros países, las cifras oficiales serían menores de las reales (BBC, 16/10/2020). Al relajamiento de las medidas de precaución sanitaria contra el virus, hay que consignar situaciones como  la tarea de las mujeres que trabajan voluntariamente  en la ciudad iraní de Qom para cumplir con la antigua tradición islámica de bañar a los muertos antes de enterrarlos, a las que se llama las “coronadamas”. Es un país empobrecido y agotado por años de sanciones y  tiene el mayor número de fallecidos por coronavirus en Medio Oriente.

En el mundo existe cierto desconcierto frente al incremento de nuevos casos en regiones donde se creía que ya estaba controlada la epidemia. Esta situación depende de varios factores, como el no usar barbijo, no respetar el distanciamiento social, reunirse en lugares cerrados o no cumplir con la medidas de higiene.

Der Spiegel (El Espejo), el mayor semanario de Europa y el más importante de Alemania, sostiene que los gobiernos depositan en una eventual vacuna contra el Covid-19 la salvación que compense sus errores y carencias.

Más allá del Covid-19, una nueva realidad sanitaria mundial

La nueva realidad sanitaria mundial evidencia cómo muchas enfermedades infectocontagiosas que estaban más o menos bajo control hoy resurgen, fundamentalmente por la desatención de las mismas, consecuencia de la prioridad y desvío de recursos para asistir el Covid-19, también por todas las consecuencias ligadas a la cuarentena de la población, entre otros factores.

El Covid-19 desvió la atención científica y política de la Tuberculosis, VIH y Malaria, entre otras enfermedades infectocontagiosas. Las cuarentenas,  sobre todo en África, Asia y América Latina, son barreras para que los pacientes viajen a los centros médicos ya sea para atenderse en busca de un diagnóstico o incluso para retirar los medicamentos que deben tomar con regularidad.  El enfoque de los centros médicos hacia el Covid-19 ha sido en perjuicio de las otras patologías, como ser en Rusia las clínicas de asistencia al VIH fueron reconvertidas en centros de testeo de coronavirus. Las restricciones de vuelos y navegaciones por mar limitaron el suministro de medicamentos en regiones carenciadas.

Se estima que en 2017 la Tuberculosis afectó a unos 10 millones de personas, cobrando 1,6 millones de vidas. Cifras más altas que la del HIV-SIDA, Malaria, Sarampión y Ébola combinados.

Las autoridades estiman que un 80% de los programas contra la Tubercuosis, el VIH y la Malaria a nivel mundial tienen interrupciones en las prestaciones. En la India se registra cerca del 27% de todos los casos de Tuberculosis en el mundo, y los diagnósticos habrían caído casi un 75% desde que comenzó la pandemia. En África Occidental se concentra el 90% de las muertes por Malaria en todo el mundo. Y las estrategias de prevención están frenadas por la cuarentena.

Según la OMS en pacientes con VIH-SIDA la interrupción por seis meses de la terapia antirretroviral puede conducir a 500.000 muertes adicionales, y también las muertes por Malaria podrían duplicarse, llegando hasta 770.000 al año.

La tendencia sanitaria actual conduce a un retroceso de años en la lucha contra estas enfermedades. A ello hay que sumarle el incremento contínuo de la pobreza en el mundo (acentuado por la pandemia) y su íntima relación con estas patologías. Tardanzas en la consulta médica, tardanzas en el diagnóstico y tratamiento, tardanzas en las medidas preventivas, todas constituyen una combinación catastrófica. Muchos expertos sostienen que no debe priorizarse la atención del Covid-19 sobre estas patologías sino que hay que prestarle atención a ambas.

Otro dato es que por la pandemia las farmacéuticas optan por fabricar test de detección de Covid-19, más costosos pero económicamente más redituables, dejando de producir los kits para estas enfermedades que no son tan rentables.

Según la OMS al menos 121 países habrían informado disminución de las consultas por Tuberculosis dese que comenzó la pandemia. Para la directora del programa de la OMS contra el VIH, la medicación estaría cerca de los que las necesitan si hubiera más laboratorios farmacéuticos y droguerías a nivel local.

Se trata de una realidad que gobernantes y muchos expertos parecen ignorar y cuyas consecuencias tanto en el corto como en el largo plazo serán desafortunadas para la salud de la población mundial.

Enfermedades transmisibles y el ECDC

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades, es una agencia de la Unión Europea cuya misión es contribuir a la defensa de Europa contra las enfermedades infecciosas.​ El ECDC, creado en 2005, con sede central en Estocolmo (Suecia),  analiza e interpreta los datos de los países que integran la Unión Europea sobre 52 enfermedades transmisibles mediante un Sistema Europeo de Vigilancia. Unas 33.000 personas morirían al año por infecciones con bacterias que son refractarias a los antibióticos.

  • Escherichia coli resistente a las Fluoroquinas.
  • Acinetobacter resistente a los Carbapenems.
  • Staphylococcus aureus resistente a la Meticilina.

El problema de los gérmenes multirresistentes ya está globalizado y exige como prevención, por parte de los médicos mayor cuidado en la prescripción de antibióticos, así como una educación de la población para que evite la automedicación.

Más de tres millones de muertos por año por consumo de alcohol

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 3,3 millones de muertes se producen cada año en el mundo como consecuencia del alcohol. Su uso nocivo es causa de más de 200 enfermedades y trastornos. El alcohol como sustancia psicoactiva es capaz de producir dependencia y conlleva no solo perjuicios para el individuo y su familia sino también una carga social y económica que afecta a las sociedades. La OMS insta a los Estados miembros a asumir el compromiso de luchar contra este flagelo, y establece estrategias políticas e intervenciones de base que están destinadas a proteger la salud humana y la sociedad.

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