Diagnóstico & Tratamiento

Cannabis medicinal: mitos y evidencias científicas

Cada vez es más evidente el uso indiscriminado por parte de los enfermos del “aceite de cannabis”. Los cannaboides son analgésicos que pueden emplearse tanto en el dolor agudo como en el crónico, de moderado a severo y por diferentes vías, aunque faltan estudios clínicos para obtener conclusiones y los procesos que garantizan calidad no están estandarizados.

El cannabidiol es uno de los 200 compuestos del cáñamo índico. El Comité de Expertos de la OMS en Farmacodependencia en su reunión (2017) concluyó que, en estado puro, el cannabidiol no sería nocivo ni habría riesgos de abuso. Como no es una sustancia objeto de fiscalización por sí misma, sino únicamente como componente de extractos del cannabis, no justificaría un cambio de esta situación para incluirlo entre las sustancias fiscalizadas, recomendaciones que tuvieron gran repercusión internacional. Sin embargo, cuando el cannabidiol se produce con fines farmacéuticos como extracto del cannabis, los extractos y tinturas del cannabis están incluidos en la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961 (1)

El Comité de Expertos de la OMS en Drogodependencias se reunió en 2018 para revisar críticamente la evidencia disponible sobre el cannabis y las sustancias relacionadas y acordar el nivel más adecuado de control internacional. El comité recomendó que el cannabis y el aceite de cannabis se eliminen de la lista IV, la categoría más estrictamente controlada en el Tratado de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 (2)

Cannabis sativa (marihuana, marijuana), planta de cáñamo que crece en zonas templadas y tropicales, sus  hojas contienen más de 500 compuestos diferentes distribuidos entre 18 clases químicas distintas y contienen más de 100 fitocannabinoides diferentes. Los principales fitocannabinoides son delta-9-tetrahidrocannabinol (es decir, Δ9-THC, THC), CBN y cannabidiol (CBD)

Vías de administración

Fumado: inicio de acción en minutos, niveles más altos en sangre, menor duración de efectos farmacodinámicos agudos en comparación con la administración oral.

Vaporizado: suele ser una alternativa al tabaquismo. Las ventajas   incluyen la formación de menor cantidad de subproductos tóxicos como el monóxido de carbono, hidrocarburos policíclicos aromáticos y alquitrán, así como una extracción más eficiente de Δ9-THC (y CBD) de cannabis.

Oral: al inicio la acción es  lenta, con niveles más bajos en sangre y mayor duración de los efectos farmacodinámicos en comparación con fumar. Del 10 al 20% de la dosis pasa a la circulación sistémica  por metabolismo hepático amplio de primer paso

Intranasal: los niveles en sangre de Δ9-THC y de otros cannabinoides son más bajos que los logrados por inhalación del humo de cannabis.

Rectal: tiene mayor biodisponibilidad de Δ9-THC (52-61%) que por vía oral debido a que evita el metabolismo de primer paso.

Tópico: la penetración transdérmica o percutánea sería menor que por las otras vías y la aplicación tópica se hace mediante cremas.

Mientras en varios centros hospitalarios del mundo se están llevando a cabo protocolos de investigación clínica tanto en pediatría como en adultos, existe una fuerte presión de ciertos sectores para que el uso terapéutico se amplíe. El problema actual es que existe mucha “producción artesanal y casera”. La evidencia científica con que se cuenta es insuficiente, sin embargo muchos pacientes portadores de diferentes patologías que cursan con convulsiones (epilepsia) o con dolor crónico manifiestan mejoría con su uso.

Fuentes:

https://www.who.int/features/qa/cannabidiol/es/

https://www.who.int/medicines/access/controlled-substances/en/.

Se necesitan nuevos antibióticos contra infecciones farmacorresistentes

En un comunicado de prensa de la Organización Mundial de la Salud (17 de enero de 2020), el Dr. Tedros A. Ghebreyesus, Director General de la OMS, sostiene que: «Se han emprendido numerosas iniciativas para reducir la resistencia, pero también necesitamos que los países y la industria farmacéutica den un paso adelante y aporten una financiación sostenible y nuevos medicamentos innovadores.»

Según el comunicado, la investigación y el desarrollo de nuevos antibióticos son impulsados principalmente por pequeñas o medianas empresas, las grandes farmacéuticas se quedan  afuera. Son muy pocos los antibióticos en vías de desarrollo. Habría unos  60 productos en desarrollo (50 antibióticos y 10 biológicos)  que aportan pocos beneficios con respecto a los tratamientos ya existentes y muy pocos están concebidos  para luchar contra las bacterias resistentes que representan  mayor amenaza (bacterias gramnegativas).

La Dra.Hanan Balkhy, Subdirectora General para la Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS dice que «Es importante centrar la inversión pública y privada en el desarrollo de tratamientos que sean eficaces contra las bacterias altamente resistentes porque se nos están agotando las opciones», y añade, « tenemos que asegurarnos de que una vez que tengamos estos nuevos tratamientos, estos estén disponibles para todas las personas que los necesiten».

La OMS ha establecido cuáles son los patógeneos prioritarios y los agentes antimicrobianos que se desarrollen deben tener en cuenta este listado, garantizando el acceso sostenible a estos medicamentos y promoviendo un uso responsable.

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